DESEO

En la cima más brillante del mundo
sueño tu piel y tu saliva
y corroe mis entrañas el deseo.

Se cae mi voluntad,
como en un salto al abismo
de aguas negras y profundas de la soledad.

Abraza mi mente tu sombra fría,
como nube aferrada a la roca.
Y renace como aurora de domingo,
deshaciendo el lecho blanco,
inacabable, de la niebla
que se funde con mis sueños,
el ardor de tal deseo.

Fundo mis dedos en tu recuerdo,
y respirando tu aroma
me embriago con tu aliento,
y enveneno mi universo.

Y los colores que destellan tus pupilas
hipnotizan mi deseo,
quemando tu labios los míos
sin rozar la piel siquiera.

Y en este sueño febril,
pervive en tu ausencia fría el deseo,
que ardiente como un té verde al anochecer,
busca el nido amado de reposo,
ignoto, en la cima más brillante del mundo,
cada noche.