DESPERTAR

 

Roce de seda al alba, de incierta luz,
acaba la noche de nuevo.

Miro al techo oscuro, sin estrellas
y a mi lado el suave respirar.

El perfume de la aurora arropa mis brazos,
sacándome de mi sueño, con su brisa.

En la penumbra mis dedos
palpan la forma cálida, que lejos,
en su sueño viaja remota.

El día irreal todavía, se acerca
y su frío y el calor de la forma a mi lado,
me hunden en la seda otra vez.

Hasta la luz se funde con mi sangre
y lánguida retiene el tiempo unos segundos,
dejando que mis manos dibujen calmas,
la forma, una vez más.