GRACIAS
Como el aliento cálido,
tierno y amante de una madre,
aparece tu rostro sonriente
tras la niebla que la fiebre
yergue ante mis ojos,
en la hoguera de mi mal.Igual que el agua, sanadora,
cura con su baño las heridas
del fuego traicionero
que puede quemar la piel,
así sanadora, digo,
tu mirada calma la zozobra
de mi espíritu, en mi mal.Como ungüento milagroso,
que untuoso se desliza
por las heridas del alma,
tu ternura, tan humana,
me libera del dolor
que mortifica mi cuerpo,
y me aleja de mi mal...,gracias por ser así.