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Cierra los ojos el sol,
mientras estira de la falda
a la luna, sacándola bostezante,
de su lecho de polvo de plata.
Ella no quiere despertar
a la oscuridad de la noche,
no quiere pasarla de nuevo,
contando las estrellas...
Ella sólo quiere dormir,
quiere un eclipse, ¡por favor...!
Y parece como si él
también bostezara
y estirase sus brazos,
tan virtuales como largos,
en una explosión de luz vespertina.
Refulgiendo por un momento
a la busca de un trozo de mar,
para mirarse el rostro
antes de lavárselo con agua salada,
donde zambullirse plenamente,
e irse al fondo del mar
a dar luz a las sirenas.
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