OTOÑO

Salta el muro a escondidas
y pierde su cabello con el viento.
Se siente en los rincones más ocultos,
aún livianos, del hombre,
golpeando su espalda, frío y traidor, el tiempo.

Es la humedad inesperada del otoño,
que nos toca un instante y ya no está.

Duerme Ra sin luz, entre las nubes
y apaga sus ojos, partiendo de viaje.
Deja mil caricias vagas y sin ganas,
como amante indefinido que nos huye
y se aferra a una piel, que ya no ama.

Es el frío indeciso del otoño,
que nos toca un poco más y no se va.

Mueren los hijos del color y caen al suelo,
desnudando la piel de tantas ramas.
Enfría mi alma, que desciende de su vuelo,
se moja el aire, que me moja el pensamiento.
Se enfrían mis ojos, que me hiela la mañana.

Es la niebla inesperada del otoño,
que nos envuelve en la aurora y que se queda.

Otoño, que nos robas el verano porque sí.
Otoño, sin llamarte, otra vez estás aquí.