SONETO
(A Marina)

 

Mi infancia es un reflejo en tu cabello,
reflejas mi niñez en esos ojos,
me asaltan los recuerdos a su antojo
tan dulces, tan lejanos y tan bellos.

Al mirarte recordando aquello,
de mi llanto se abren los cerrojos,
y después, entre lágrimas me mojo,
como así de mi piel se eriza el vello.

Estos recuerdos quiero agradecerte,
pues tengo en tanta estima tu presencia,
que me es preciso a cada poco verte.

Ya que es de nuestro convivir esencia,
como padre educarte y mantenerte,
y soslayar lo triste de tu ausencia.