TANGO
Tomo tus manos y cierro los ojos. 
Dejo que las primeras notas 
de la pieza que rompe el silencio, 
en esta enorme sala, 
solitaria y fría, a media luz, 
de un suelo brillante 
que parece gritar a mis sentidos..., 
suenen.
Es un tango, uno de los viejos, 
argentino, de Juan d'Arienzo..., 
de los buenos...
Bajo un poco los brazos, 
dejando que la música inunde 
todas las neuronas de mi cerebro, 
que ya bailan antes que yo. 
Apretando tu mejilla 
y bajando también la mirada.
Cierro los ojos y empiezo el baile, 
suave, acompasado, sin prisas, 
siguiendo el "bandoneón" y el piano. 
Los pies quieren seguir 
un sueño virtual, que el cerebro 
parece tener marcado 
en el mapa genético de mi espíritu.
Y la sala parece tomar vida, 
luz y color, bajo el sonido, 
como si el suelo y los pies 
y la música, se fundiesen 
en una orgía de sensualidad, 
de sudor y de latidos acelerados..., 
de golpe.
Es tango, es baile, es pasión...