EL TIEMPO
El tiempo, dicen que todo lo cura, el tiempo.
Medicina que restaña heridas dolorosas,
que sana los males del alma.
El tiempo, también, es frío
como un viento glaciar,
que apaga el fuego más ardiente de un corazón.
El tiempo, a veces mensajero del olvido,
diluye los detalles del recuerdo y lo cambia,
confundiendo la mente,
el tiempo, hasta olvidar.
Así también, el tiempo,
nos da el goce de la madurez,
tras las risas de la infancia y el fuego de la juventud.
El tiempo, que nos engaña al fin,
envenena el aire que respira la vida
y arruga la piel que nos muestra a los demás.
El tiempo inagotable, que al final nos acaba,
para seguir su ruta.
Ese, el tiempo, es nuestro camino primero
y nuestra meta final, sólo un testigo
que cuenta nuestra vida con los dedos
desde el meñique al pulgar.
El tiempo que trae la paz al futuro, a veces,
que se encoge como un gas,
casi siempre en el presente
y se expande como tal en el pasado.
¡Cuántas cosas es el tiempo...!
¿Quién me presta algo de tiempo...?