TORMENTA
Cemento en el cielo, vivo y gris, cambiante,
secándose al viento del norte, frío.Agua en la noche, lluvia sin fin y atronadora.
Los cuerpos pegados al lecho,
sin querer despertar, ateridos,
en un sueño de invierno, helado.Ensordece el real grito de un trueno
y ciega las retinas su rayo perseguidor.
Temblor de piel, de vello erizado
y manos palpando, en busca de calor.La tormenta en la noche, sobrecoge,
doblando cuerpos que regresan
al seno maternal, que siempre vuelve
cada noche, en nuestros sueños de niño.
Y en ese instante, dormidos y solos,
y ya el alma desnuda, volamos a las estrellas,
llamando a las puertas del negro firmamento,
para al fin poder soñar.